Avanza estudio en la Antártica que mide cambios en la capa de ozono

Con positivos resultados prosigue en la Antártica el trabajo de un equipo de investigadores que busca medir y constatar los cambios en la capa de Ozono, liderado por el académico del Departamento de Física de nuestra Universidad, Dr. Raúl Cordero.

 
Por Fernando Abarca Back, UdeSantiago al Día 
Fotografía: Dr.  Raúl Cordero
 
El proyecto cofinanciado por el Instituto Antártico Chileno (Inach) y Conicyt, incluyó la instalación de una estructura metálica electrificada de 8 toneladas y 50 metros cuadrados de extensión única en su tipo, encargada de realizar las mediciones de los niveles de ozono de la estratósfera.
 
El instrumento que cuenta con la última tecnología, fue emplazado en la Base “Profesor Julio Escudero” ubicada en la península Fildes de la Isla Rey Jorge, en territorio chileno antártico.
 
Tras instalar esta la plataforma -única en su tipo-, el grupo liderado por el académico de la Universidad de Santiago, monitoreará por diez años la evolución del ozono presente en la capa, proporcionando información detallada de su influjo en el cambio climático en el continente blanco, considerando como foco importante de estudio el agujero presente en la capa.
 
Desde la Armada -entidad que participó en la implementación de los equipos- aseguraron que los instrumentos posibilitarán el acopio constante y remoto de información climatológica del área antártica referida a la cortina de ozono, así como de gases atmosféricos y aerosoles.
 
Este estudio sobre el desarrollo de la capa de ozono presente en la Antártica es pionero en este campo y los datos recabados proporcionarán información trascendental para conocer su estado actual y las proyecciones en relación al cierre del agujero que se ubica en la zona.
 
El proyecto que tiene a su haber más de un año de investigación previa, representa un aporte significativo para entender las repercusiones de ese gas en relación al efecto invernadero como asimismo  el clima del polo sur.
 
El agujero
 
La capa de ozono, ubicada entre los 15 y 50 kilómetros de altitud en la estratósfera terrestre, alberga cerca del 90 por ciento de ese gas en la atmósfera y tiene entre otras funciones absorber hasta el 99 por ciento de la radiación ultravioleta, de ahí la importancia que tiene para la subsistencia del planeta.
 
El Dr. Cordero expresa que el proceso de destrucción de ozono entre los meses de septiembre y diciembre es favorecido por la coincidencia de bajas temperaturas que se produce en la estratósfera antártica y el vórtice polar antártico, que tiende a evitar que el ozono de otras latitudes cierre el agujero.
 
“Cuando las temperaturas suben al final de la primavera, cesa la destrucción masiva de ozono, mientras que el debilitamiento del vórtice polar permite que ozono de otras latitudes cierre el agujero. Los records negativos de este año son probablemente consecuencia de  temperaturas estratosféricas inusualmente bajas durante la última primavera”, afirma Cordero.
 
Según el investigador, se presume que el agujero de la capa de ozono puede desaparecer en treinta años, objetivo que el científico establece como aliciente para estudiar en profundidad el proceso. El pronóstico se justifica, según el académico, por las medidas que la comunidad internacional ha adoptado en la materia y que han contribuido a disminuir la cantidad de compuestos que debilitan la capa de ozono.
 
La conexión entre el agotamiento de ozono y el cambio climático también es destacada por el Dr. Cordero.
 
“La evolución del agujero podrían influir en el balance energético de la Antártica. La depleción o agotamiento de ozono ha afectado la temperatura estratosférica y está correlacionada con variaciones en los vientos y en la temperatura superficial medida en la Antártica durante los últimos decenios. Por lo tanto, una mejor comprensión de la interrelación entre cambio climático y Agujero de Ozono es necesaria. Ese es el objetivo último de nuestro trabajo”, concluye el científico.